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sábado, 25 de febrero de 2012

Sonatina de Rubén Darío

¿A cuántos no les gustaría vivir en un mundo suntuoso, donde la felicidad exista en cada rincón y la perfección se muestre en cada detalle? Para Rubén Darío, quien durante su vida sufrió de muchos malos momentos, eso es algo que es posible pintándolo en una de sus obras. En este caso un poema titulado Sonatina.

En el poema, el autor nos presenta la angustia de una princesa, quien se encuentra triste y apática. Está falta de amor y no tiene un verdadero interés ni felicidad a pesar de la gran cantidad de cosas que tiene. Ella goza de un lujoso castillo, de bellos pavos reales, de muchas diversiones dignas de un reina, y sin embargo, no es feliz. De hecho, el autor trata de mostrar constantemente como para que nos quede claro que la bella princesa no conoce lo que es el amor, para lo cual se vale de diversas situaciones.

Durante cada una de los estrofas, vemos la angustia de la princesa por encontrar el verdadero amor. No es difícil darse cuenta que en realidad el montón de beneficios que tiene no le sirven de nada.

Al leer el poema, el lector puede sentir como los sentimientos emanan. Con una lectura profunda podemos identificarnos con el estado de ánimo de princesa y también nos encaminamos con ella en un recorrido, en su búsqueda o bien podría decirse nos topamos con su verdadero deseo.

Su estado de ánimo es triste, pero eso no quita sus ansias de poder descubrir la felicidad, la necesidad de ser amada. En el poema, se nota el problema que se la presenta al sentirse presa en los suntuosos beneficios de su palacio, como se puede notar:

(...)
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azor.
(...)

Su necesidad de sentirse libre se expresa fácilmente en la siguiente estrofa, sencilla pero emotiva:

¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Sí se continua leyendo el poema, nos encontramos con una especie de historia, si así podría decirse, contada de manera elegante, sentimental. No se trata de un aburrido texto que nada trasmite, sino de versos con lo que de verdad nos sentimos identificados, versos que emanaban delicadeza y rima:

Veamos como ejemplo la primera estrofa:

La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa
que ha perdido la risa, que ha perdido el color,
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro
y en un vaso olvidada, se desmaya una flor.

Analizándola se puede notar la perfecta rima entre ellos; el primer verso rima con el segundo, el tercero con el sexto y el cuarto con el quinto.

Tampoco se pueden ocultar la cantidad de seres mitológicos y la forma en que Darío nos muestra objetos como teclados, golondrinas. Nos habla de príncipes, de diamantes, de riquezas para reflejarnos de cierta forma el estado de ánimo de la princesa infeliz.

Es inevitable querer saber que es lo que le sucede a la princesa, tal como plantea el escritor en ciertas estrofas:

¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el Rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

Hacia al final del poema, la situación de la princesa tiene su explicación. En la última estrofa se encuentra la respuesta a sus deseos, una buena noticia que será capaz de alegrar a la princesa, de hacerla sentir amada, porque eso es lo que hacen los principes y eso es lo que hará su príncipe, la persona que de verdad le mostrará la felicidad:

-¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azur,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte
a encenderte los labios con un beso de amor!

El hecho que el autor refleje una gran cantidad de seres mitológicos o fantásticos como hadas madrinas, caballos y dragones y que muestre un mundo maravilloso donde abunda lo exótico, ejemplifica claramente su falta de interés por el mundo real. Con el simple hecho de encerrar al lector en un mundo distinto, se es capaz de olvidar el mundo que a todos agobia.

Después de todo, la princesa infeliz puede ser tomada o contrastada con muchas situaciones de hoy en día, muchos se pueden fijar en personas con situaciones similares y entender que no es lo suntuoso lo que proporciona un pleno estado de ánimo. Algunos pueden estar de acuerdo en lo grandemente fantástico que es el entorno creado por Rubén Darío, pero no hay que negar el mensaje de amor que deja es sumamente importante.

***
Por último, le dejamos el poema completo:


La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa
que ha perdido la risa, que ha perdido el color,
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro
y en un vaso olvidada, se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el Rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.


Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azor.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La Princesa está triste. La princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La Princesa está triste. La princesa está pálida)
más brillante que el alba, más brillante que abril!

-¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azur,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte
a encenderte los labios con un beso de amor!







viernes, 11 de marzo de 2011

Silva a la Agricultura de la Zona Tórrida

Para un análisis general del poema, lee la siguiente entrada.

Andrés Bello es el autor de unas de las obras más simbólicas de Latinoamérica: Silva a la Agricultura de la Zona Tórrida. Publicada en 1826, ésta obra literaria se trata de un poema que flecha nuestros sentimientos con las palabras que se utilizan para hablar acerca de la naturaleza y de la agricultura, la agricultura de la Zona Tórrida, o lo que es lo mismo, la zona intertropical donde está ubicada Venezuela. A continuación, un fragmento de la extensa obra y posteriormente, un análisis fonosemántico para comprender mejor sobre ésta joya literaria.

Allí también deberes
hay que llenar: cerrad, cerrad las hondas
heridas de la guerra; el fértil suelo,
áspero ahora y bravo,
al desacostumbrado yugo torne
del arte humana, y le tribute esclavo
Del obstruido estanque y del molino.
recuerden ya las aguas del camino;
el intrincado bosque el hacha rompa,
consuma el fuego; abrid en luengas calles
la oscuridad de su infructuosa pompa.
Abrigo den los valles
a la sedienta caña;
la manzana y la pera
en la fresca montaña
el cielo olviden de su madre España;
adorne la ladera
el cafetal; ampare
a la tierna teobroma en la ribera
la sombra maternal de su bucare;
aquí el vergel, allá la huerta ría
¿Es ciego error de ilusa fantasía?
ya dócil a tu voz, agricultura,
nodriza de las gentes, la caterva
servil armada va de corvas hoces.
Mírola ya que invade la espesura
de la floresta época; oigo las voces,
siento el rumor confuso; el hierro suena,
los golpes el lejano
eco redobla; gime el ceibo anciano,
que a numerosa tropa
largo tiempo fatiga;
batido de cien hachas, se estremece,
estalla al fin, y rinde el ancha copa.
Huyó la fiera; deja el caro nido,
deja la prole implume
el ave, y otro bosque no sabido
de los humanos va a buscar doliente...

Puntos clave:  Antes de continuar, es necesario conocer ciertos aspectos y conceptos.
¿Qué es la zona tórrida? Esa es una pregunta que cualquiera se haría al leer el título del poema es Silva a la Agricultura de la Zona Tórrida. Seguro se tiene claro que es una Silva, que es la agricultura pero en caso de que se desconozca a que se refiere Bello con Zona Tórrida, hay que investigar.

La palabra Tórrida está relacionada con lo caluroso, según varias definiciones en internet, esta palabra se aplica a la zona más caliente de la tierra ubicada entre los trópicos. ¿Y cuáles son los trópicos? Pues el de Cáncer y Capricornio. La Zona Tórrida es sencillamente la zona ubicada entre esas dos zonas, algo que también se conoce como zona intertropical.
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Análisis literario

La estrofa analizada del Poema "Silva a la agricultura de la Zona Tórrida", de Andrés Bello consta de 38 versos, de los cuales 12 son heptasílabos de arte menor y 26 son endecasílabos de arte mayor.  Además 10 son versos sueltos. Con respecto a las licencias poéticas, en esta estrofa se aplicaron la sinalefa, la sinéresis y la ley del acento final.

Por otro lado, la rima de la estrofa es consonante, ya que riman tanto los sonidos vocálicos como los consonánticos y  la fórmula rítmica es: XXXaXABBCDCdefeEdgFGHHIXJIJXkKlXXLMXMX. De acuerdo con todas estas características se puede decir que esta estrofa es una Silva.

El poema "Silva a la Agricultura de la Zona Tórrida", al igual que otras composiciones poéticas, pertenece a una corriente o movimiento literario, en este caso: el neoclasicismo, el cual se desarrolló desde mediados del siglo XVIII hasta las primeras décadas del siglo XIX y se caracterizó por sus asuntos bíblicos, temas cívicos y de libertada, inspirados por personajes como Simón Bolívar.

El neoclasicismo también se caracterizó por el amor a la naturaleza y la inclusión de la flora y la fauna. Estas características son las que se reflejan en el poema "Silva a la Agricultura de la Zona Tórrida" de Andrés Bello ya que la naturaleza es un elemento que al cobrar suma importancia se puede percibir en la obra. Por ejemplo:

"Mírola ya que invade la espesura
de la floresta época"

Sin lugar a dudas, el poema "Silva a a la Agricultura" es una gran obra literaria llena de belleza. Y no podía faltar más viniendo de un personaje tan importante como los Andrés Bello, quién nació del 27 de Noviembre en Caracas y falleció el 15 de Octubre de 1865 en Santiago de Chile. Fue un humanista, poema y creador sublime.  En su época figuró como un gran representante de la cultura hispanoamericana.

Andrés fue también un gran pedagogo e inclusive maestro de libertador Simón Bolivar. Su repertorio de composiciones abarca: "A la vacuna", "Al Anauco", "Un artista", "El romance a un samán", "Mis deseos", "Resumen de la historia de Venezuela", "Alocución a la poesía" y por supuesto "Silva a la Agricultura".

Durante su vida literaria, Andrés Bello estuvo sumergido bajo la corriente del neoclasicismo, que se basaba en el amor a la naturaleza, y junto al afecto que sentía por América, su tierra fue lo que lo llevó a componer el poema "Silva a la Agricultura de la Zona Tórrida". Este poema tiene como tema el sufrimiento de la naturaleza por el hombre. Bello nos plantea la situación de dolor en que se encuentran los bosques por acción del hombre que los maltrata.

Igualmente figuran muchos sentimientos: el amor, la compresión, la sinceridad, la dolencia y el sufrimiento. Con respecto al amor este se puede percibir porque es claro el afecto a la naturaleza que se aprecia en el poema. La sinceridad se da porque el autor comunica la verdad por la que pasa la naturaleza por culpa del hombre. El dolor y el sufrimiento lo expresa Bello en la mayoría de los versos. Como ejemplo están los dos últimos versos de la estrofa analizada:

"Y  otro bosque no sabido
de los humanos va a buscar doliente"  


Además de los sentimientos, también que se presentan recursos expresivos que se encargan de darle mayor hermosura:

1.     El encabalgamiento: este se da cuando el sentido de un verso no termina en su palabra final si no que se completa en el siguiente, por lo tanto hay que leer varios versos para poder entender lo que quiere comunicar el autor: 
"Los golpes el lejano
eco redobla"

"Abrigo den los vallesa
la sedienta caña"

"Mírola ya que invade la espesura
de la floresta época".

2.     La reiteración, la cual consiste en la repetición de palabras o frases a lo largo de un mismo verso:

"Hay que llenar: cerrad, cerrad las hondas"


Este gran poema de Bello sin duda una gran obra literaria. La forma en que se expresa es única y nos da a entender un profundo e importante mensaje. Sin ir más lejos, se puede decir que el poema "Silva a la Agricultura de la Zona Tórrida" es más que un poema, se trata verdaderamente de una joya sin igual.